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Nociones básicas de cultivo
En este párrafo analizaremos los elementos esenciales del cultivo en general, con el fin de proporcionar las nociones básicas a quienes se acercan por primera vez al mundo de las plantas. Fundamentalmente, se explicará cuáles son los principales elementos necesarios para la vida de las plantas y cómo manejarlas mejor. Saber cómo funcionan las plantas es el primer paso para poder cultivarlas.
LAS PLANTAS
Generalmente una planta se compone de un sistema de raíces, un tallo y hojas. Las raíces se utilizan para absorber el agua y las sales minerales necesarias para el sustento de la planta. Los nutrientes, transformados en savia, pasan por tallo y luego llegan a las hojas, que al ser porosas, transpiran el exceso de agua y sales. Además de esto, las hojas también tienen otras funciones, incluida la absorción de la luz necesaria para el desarrollo de la fotosíntesis de clorofila, o para indicar cualquier deficiencia en la planta.
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AGUA
Las plantas se alimentan del 95% de tres elementos: carbono, que extraen del aire, oxígeno e hidrógeno, que extraen del agua (H2O). El agua es absorbida principalmente por las raíces a través de un proceso llamado ósmosis, pero las hojas también pueden absorberla en pequeñas cantidades. En el cultivo hidropónico, el agua es, por supuesto, esencial, ya que no se utiliza la tierra. Por lo tanto, una buena calidad del agua puede marcar la diferencia. Las grandes fincas que cultivan en hidroponía analizan periódicamente el agua para comprobar que no hay excesivas impurezas. Pero si tenemos agua potable del grifo, funcionará bien para nuestro propósito. Sin embargo, es bueno decir que en hidroponía siempre sería mejor tener un filtro de agua osmótico, para tener siempre agua no contaminada, donde podamos tener un control total de todos los nutrientes que queremos aportar a nuestras plantas.
Electroconductividad (Ec)
La conductividad eléctrica es la medida de todos los iones que conducen la electricidad en soluciones acuosas. Es decir, mide el total de la cantidad de minerales disueltos presentes en nuestra agua, dándonos la oportunidad de orientarnos mejor a la hora de fertilizar. La conductividad excesiva genera un aumento de presión en el sistema radicular que impide que la planta absorba sales minerales. Por el contrario, una conductividad demasiado baja puede provocar falta de sales y problemas en el desarrollo de la planta. La conductividad óptima para una planta frondosa como la lechuga oscila entre 1200 y 1500 Ec. El agua potable que tenemos en casa varía generalmente entre 400 y 1000 Ec, dependiendo de la zona en la que nos encontremos. Por lo tanto, dependiendo del valor inicial, agregaremos el fertilizante necesario para alcanzar la Ec deseada. El instrumento necesario para medir la conductividad es el lector de Ec. Personalmente, recomiendo comprarlo, pero no es imprescindible, ya que las verduras de hoja son muy flexibles y crecen muy bien incluso con una Ec muy alta. He cultivado albahaca, lechuga, espinaca con una conductividad superior a 3000 y siempre me ha ido bien. Sin embargo, es cierto que una conductividad óptima nos garantiza un resultado perfecto.


PH
El pH mide el nivel de acidez o alcalinidad del agua. Hipotéticamente, los valores de Ph oscilan entre 1 y 14, donde el pH 7 se considera neutral. Un valor más bajo indica agua ácida, mientras que un valor superior a 7 indica agua más alcalina. En la agricultura hidropónica es fundamental mantener el valor del pH bajo control diario, ya que la variación de este puede determinar la absorción o no de los fertilizantes disueltos en la solución nutritiva.

Como puede ver en la foto de arriba, para asegurarse de que las plantas se beneficien de todos los elementos, es necesario ajustar el pH a 6, por lo tanto, ligeramente ácido. Generalmente el agua que tenemos en casa tiene un pH de 7.5-8.0, por lo que necesitaremos un producto que nos ayude a bajarlo. Hay soluciones ácidas en el mercado que no cuestan mucho. Solo aplique unas gotas por litro y el pH bajará. Por supuesto recomiendo corregirlo poco a poco para evitar bajarlo demasiado y tener una solución excesivamente ácida que dañe las raíces. Para aquellos que no quieran utilizar productos químicos, les recomiendo el jugo de limón. La diferencia es que necesitará más de unas gotas.
Para medir el Ph, el mercado ofrece varias soluciones. El más caro es el lector electrónico, que lee el ph mediante un electrodo intercambiable. Pero si no quiere gastar mucho, puede optar por adquirir algunos reactivos. Son fiables y económicos, y son excelentes para las verduras de hoja.
LUZ Y TEMPERATURA
La luz es un elemento fundamental en la vida de la planta, por ello es nuestro deber cuidarnos para ofrecer una buena iluminación a nuestro cultivo. La fotosíntesis de clorofila es un proceso químico de transformación del carbono atmosférico y el agua en moléculas de glucosa (azúcar) que son fundamentales para la vida de las plantas. La luz también indica a las plantas cuando ha llegado el momento de cambiar de fase, y por ejemplo de pasar de la fase de vegetación a la fase de floración. Este proceso se llama fotoperiodo y es especialmente importante en el cultivo de plantas que dan fruto, mientras que para quienes cultivan hortalizas de hoja cualquier fotoperiodo servirá, siempre que no caiga por debajo de las 8 horas de luz. Si no podemos garantizar suficientes horas de luz, si es posible, necesitaremos que las lámparas crezcan en interiores. La temperatura afecta directamente las necesidades de agua de nuestras plantas. Las altas temperaturas requieren más agua y riego frecuente. En nuestro caso, todo esto se traduce en nunca hacer que nuestras plantas carezcan de agua, después de lo cual ellas mismas decidirán si absorber más o menos según las necesidades. Pero si la temperatura sube demasiado, la planta sufrirá de todos modos ya que las raíces no podrán cubrir todas las necesidades hídricas, por lo que será necesario dar sombra al cultivo, al menos en las horas más calurosas. Las bajas temperaturas, por el contrario, reducen en gran medida la absorción de agua y, en consecuencia, el crecimiento también se ralentiza. Si la temperatura desciende demasiado, las plantas morirán, según la especie y la resistencia al frío. Generalmente, las verduras de hoja también resisten hasta 8-10 grados de temperatura media.

